El pasillo es un espacio de circulación y conexión. La iluminación debe acompañar el recorrido y asegurar una transición equilibrada entre ambientes. Puede pensarse en tres capas: iluminación ambiente, puntual y decorativa.
Ambiente
La luz ambiente debe ser continua y sin deslumbramientos, evitando contrastes marcados con los espacios adyacentes. Plafones o luminarias lineales permiten marcar el recorrido de forma ordenada.

Puntual
La iluminación puntual puede destacar accesos, cambios de dirección o elementos arquitectónicos específicos.

Decorativa
La iluminación decorativa aporta profundidad y ritmo al trayecto. Apliques o luz rasante sobre muros transforman un espacio de paso en parte del recorrido visual de la casa.