La oficina es un entorno de trabajo con áreas de concentración, reunión y circulación. La iluminación debe ordenar esos usos, acompañar jornadas prolongadas y adaptarse a distintas tareas dentro de un mismo espacio. Puede pensarse en dos capas: iluminación ambiente e iluminación puntual.
Ambiente
La luz ambiente establece una base común para todo el conjunto. Debe ser uniforme y sin contrastes excesivos entre sectores. Sistemas lineales o luminarias modulares permiten resolver áreas abiertas, salas y espacios de transición de manera coherente.

Puntual
La iluminación puntual responde a funciones específicas. Puestos de trabajo, salas de reunión y áreas colaborativas requieren luz localizada según la tarea. Luminarias orientables permiten ajustar dirección e intensidad en cada caso. Las temperaturas de color entre 3000 y 4000K resultan adecuadas para el trabajo prolongado.
